Botox: que es la toxina botulínica y para que sirve

La toxina botulínica, conocida popularmente como Botox , es una proteína producida por una bacteria: Clostridium Botulinum . En la década de 1950, la comunidad científica descubrió que esta proteína provocaba una disminución de la acción muscular cuando se inyectaba en ellos.

La toxina evita que la información nerviosa llegue a los músculos de tal manera que dejen de funcionar. Los médicos comenzaron a usar el producto para debilitar los músculos faciales, responsables de las temidas  arrugas.

Hay siete tipos diferentes de toxina botulínica, que van de la A a la G, pero solo la toxina tipo A ha sido aprobada para uso estético.

La industria de la toxina botulínica

La acción del botox fue descrita por primera vez hace casi treinta años, en 1989, por el cirujano plástico estadounidense Richard Clark, y desde ese año en adelante el número de procedimientos aumentó de manera espectacular, a un ritmo impresionante.

Desde el 2000, la inyección de botox es el procedimiento no quirúrgico más común en clínicas y hospitales.

Para tener una idea del tamaño de esta industria, en 2012 se realizaron más de 3,2 millones de cirugías solo en los Estados Unidos . Desde 1997, ha habido un aumento del 4,900% en el número de aplicaciones de Botox.

Es muy indicado para procedimientos estéticos, estrabismo, sudoración excesiva y personas que padecen problemas crónicos de tortícolis y migrañas.

¿Cómo actúa el Botox?

En medicina estética, las dosis utilizadas por los profesionales hacen que el procedimiento sea extremadamente seguro. El efecto tiene una duración variable, entre 3 y 4 meses , llegando ocasionalmente a los 6 meses .

Los efectos adversos relacionados con una aplicación incorrecta o cantidades incorrectas  bloquean los músculos incorrectos y los dolores de cabeza.

El llamado “efecto anti-envejecimiento” es fundamental, ya que previene la aparición de arrugas estáticas. Además, debilita progresivamente los músculos, requiriendo cada vez menos aplicación de Botox, durando cada vez más.

La mayoría de los clientes que buscan un tratamiento estético lo hacen para corregir arrugas en la frente, mejillas y similares.

El tratamiento tarda cinco minutos en realizarse, los resultados comienzan a aparecer después de 48 horas, estabilizándose entre 7 y 15 días. La recuperación del procedimiento es sencilla, permitiendo retomar la actividad profesional inmediatamente después de su aplicación.

¿Qué debe saber antes de aplicar Botox?

Quien pretenda someterse al procedimiento con toxina botulínica debe tener en cuenta algunos puntos importantes. El primero es asegurarse de que la clínica tenga la licencia adecuada para la práctica de la aplicación.

Otro punto importante es sobre el profesional que hará la solicitud. El médico responsable debe tener formación y experiencia en Medicina Estética.

Además, la marca del producto debe ser segura. Para estar seguro de este punto, debe estar autorizado para uso cosmético y debe haber un formulario de consentimiento firmado, en el que los beneficios de la toxina y los riesgos involucrados en la aplicación sean explícitos.

Entonces, ¿alguna vez ha usado Botox o conoce a alguien que lo haya hecho? ¿Qué opinas de esta característica estética? ¡Comentario!

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Fuente: AtivoSaúde