Rosácea: qué es, síntomas, causas y tratamiento

Para una parte de la población, los problemas de la piel son extremadamente comunes. A pesar de esto, algunas personas no logran caracterizar o incluso diferenciar las enfermedades cutáneas. En consecuencia, puede haber confusión cuando se trata de comprender los tipos de inflamación. Por ejemplo, rosácea - erróneamente caracterizada como "acné rosácea" - confundida con espinillas normales.

La rosácea es un tipo de inflamación de la piel que se manifiesta en la región central del rostro, apareciendo en las mejillas, la nariz y el mentón. Se caracteriza por un enrojecimiento intenso en esta región, lo que provoca muchas molestias. Es más común aparecer en personas adultas, entre los 30 y los 50 años.

Aunque afecta principalmente a mujeres, también puede manifestarse en hombres. Generalmente, los casos más graves de la enfermedad aparecen en el género masculino.

Por eso, hoy hablaremos más sobre esta enfermedad, los principales síntomas y el tipo de tratamiento. ¡Vamos allá!

Que es la rosácea

Como se mencionó anteriormente, es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta directamente a la piel del rostro. La rosácea afecta aproximadamente del 1,5% al ​​10% de las personas en todo el mundo. Afecta principalmente a adultos (mayores de 30 años) y mujeres.

Sin embargo, también puede afectar a los hombres, dando lugar a casos más graves de la enfermedad, e incluso puede evolucionar junto con otras enfermedades de la piel, como la rinofima. Además, la rosácea apenas se manifiesta en personas de raza negra.

Sin embargo, aún se desconoce el origen real de esta inflamación, pero podemos mencionar algunos factores que están relacionados con la aparición de rosácea.

Según la Sociedad Brasileña de Dermatología, los más comunes son: predisposición genética (más común en blancos y europeos), problemas hormonales, estrés, cambios climáticos, exposición al sol, ingestión de bebidas alcohólicas y alimentos muy calientes.

Tipos de rosácea

Básicamente, existen al menos cuatro tipos de rosácea. Te los presentamos:

Eritema telagenctasia - Subtipo 1

Este es el más común de todos, generalmente se detecta cuando la piel se pone muy roja, dejando visibles los vasos. Se nota, principalmente, en la región central del rostro, y puede agravarse por el exceso de alcohol, mucha exposición solar y ejercicios físicos. Además, puede provocar mucho ardor en el rostro.

Papulopustuloso - Subtipo 2

Además del enrojecimiento tradicional de la rosácea, también existen lesiones papulo-pustulosas, muy similares a los granos comunes. A pesar de esto, no se confunda: no es lo mismo. A pesar de la similitud, este tipo de rosácea no es lo mismo que el acné.

Fimatosa - Subtipo 3

En el caso de la fimatosa, la rosácea se manifiesta haciendo que la piel sea más gruesa y enrojecida, en algunos casos, duplicando el tamaño de la nariz. Es un tipo de enfermedad más grave, ya que algunas regiones de la cara pueden verse comprometidas. Por lo tanto, puede ser necesaria una intervención quirúrgica.

Ocular - Subtipo 4

La rosácea ocular puede ir acompañada de otros tipos o sola. Se manifiesta cerca de la región de los ojos, especialmente cerca de las pestañas, lo que resulta en un enrojecimiento y descamación extremos de la piel. Debido a que es un tipo más grave, puede evolucionar hasta el punto de afectar la visión.

Síntomas

Los síntomas pueden variar ampliamente, según el grado y el tipo de enfermedad. Por tanto, cuando se produce la primera manifestación, denominada pre-rosácea, la principal característica es el rubor, que en la mayoría de los casos es transitorio. Sin embargo, puede progresar progresivamente a enrojecimiento en la región central de la cara. En este caso, no retrocede y puede estar relacionado con ataques de calor y mucho ardor en el lugar.

También puede provocar un aumento de los vasos sanguíneos y pápulas o pústulas. En este caso, las lesiones inflamatorias no son como las provocadas por el acné, precisamente porque no presentan manchas negras. Además, es muy común sentir una sensación de ardor y picor.

Tratamiento

A partir de estos síntomas, lo ideal es buscar a un dermatólogo para confirmar el origen del enrojecimiento. Por tanto, el diagnóstico clínico es fundamental para identificar el problema, evaluar el estadio y definir el tipo. En algunos casos, puede ser necesaria una biopsia para completar un diagnóstico.

Sin embargo, dado que es una enfermedad crónica de la piel, hasta ahora no existe una cura definitiva en uso. Por tanto, el tratamiento de la rosácea está indicado según el tipo y grado de evolución. Debido a que no existe cura, el propósito del tratamiento es evitar que la enfermedad avance y, según la etapa, hasta que se revierte.

El tratamiento se puede realizar de tres formas: tópico, in situ, sistémico, con antibióticos orales y quirúrgico. Este último se realiza mediante láser para realizar electrocirugía y dermoabrasión.

Además, es fundamental evitar los factores de riesgo que pueden conducir a la rosácea.

Prevención y cuidado

Sin embargo, luego de una evaluación exhaustiva, para identificar cuándo comenzó el problema, entre otros factores, es importante controlar los factores que causan la rosácea. De esta manera, incluso puedo lograr un seguimiento y control efectivos de la enfermedad.

Entonces, hay algunos consejos y hábitos que pueden ayudar a prevenir y controlar la rosácea:

  • Bajo ninguna circunstancia use o tome ningún medicamento sin receta. Busque una dermatología en cuanto note algún cambio en el rostro, como enrojecimiento y malestar;
  • Sabemos que tomar el sol es bueno para la salud, pero eso en pequeñas dosis y en momentos puntuales. Por lo tanto, evite la exposición excesiva al sol y los cambios drásticos de temperatura;
  • Preste atención a los alimentos y trate de relacionar los alimentos que consumió con la aparición de rosácea. Además, estar atento al uso de cosméticos y productos que contengan corticoides, esto también puede estar relacionado con la aparición de esta inflamación cutánea;
  • Evite el consumo excesivo de alcohol y / u otros factores agravantes;
  • Tenga cuidado con el ejercicio físico excesivo, especialmente al sol;
  • Y por último, mantén una rutina de cuidado de la piel. Lávate la cara con un jabón o loción adecuada para tu tipo de piel. Evite bañarse o lavarse la cara con agua muy caliente, y opte por productos que contengan sustancias calmantes y antiinflamatorias. Use una crema hidratante con activos prebióticos para ayudar a restaurar la capa protectora de la piel. Y un consejo importante para todos, y especialmente para los que sufren de rosácea: use protector solar a diario. Es esencial para la protección de la piel.

De todos modos, ¿qué te pareció este artículo? Aprovecha para ver también los alimentos que dejan tu piel perfecta.

Fuentes: Derma Clube Drauzio SBD

Imagen destacada: Clínica Maktub

Imágenes: Diário da Manhã Universe of Health They for them Extra Royal Skin Dermaclub